Campus La Constancia

De fábrica abandonada a campus universitario.

El nuevo Campus La Constancia de 53,000 m2 se ubica al noroeste de “Heroica Puebla de Zaragoza” y está conectado a la Ciudad de México por la Carretera Federal 150D del norte.

Estas facultades reemplazan la Fábrica Textil de La Constancia, situada entre un bosque al norte, industrias al este y un área residencial hacia el suroeste. El sitio está dividido en dos por el río Atoyac, dejando la Escuela de Hostelería al norte y la Residencia y el Conservatorio de Música al sur.

La Escuela de Hostelería consta de cuatro edificios unidos por un corredor habitado, que contiene instalaciones y accesos al aparcamiento subterráneo y al bosque superior del norte. También actúa como muro de contención y resuelve la diferencia de elevación. El proyecto devuelve toda la columnata de hierro forjado del almacén central a su esplendor original y conserva el edificio administrativo, equipándolo con una nueva biblioteca. El programa principal se ubica en los dos pisos del edificio central, divididos y protegidos por boxes de vidrio. Al oeste se ubica el edificio del auditorio. En respuesta a los requisitos de instalaciones especiales, el aula y el área de usos múltiples, con particiones móviles, se encuentran en un último edificio lineal al este.

Desarrollado en torno a dos patios, el Conservatorio de Música ha sido sensible a las circulaciones y la privacidad. La residencia de estudiantes se organiza alrededor del antiguo y tranquilo jardín del norte, evitando el ruido de las calles exteriores y dando intimidad. Las aulas del Conservatorio se ubican alrededor de una nueva plaza pública, proporcionando un enfoque semipúblico para la comunidad que fomenta la interacción entre estudiantes y maestros. El paisaje interior se ha nivelado para crear un área amplia y abierta con grados, jardines y plataformas para que pueda albergar espacios de descanso, ensayos musicales y actuaciones. Al este abren zonas de cena y exposiciones, y el hall de entrada.

Todas las nuevas construcciones vuelan sobre el paisaje, respetándolo, a la vez que brindan nuevas fachadas y protección a los edificios rehabilitados de ladrillo macizo. El proyecto es un ejemplo de un edificio que combina vivir y trabajar en un solo lugar, fomentando la actividad social y equilibrando el consumo de energía entre su combinación de usos diurnos y nocturnos.

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